Sus iniciativas empresariales tocaron el aderezo de la aceituna, las bodegas, la madera, la electricidad y el cuero. A partir de los años cincuenta llegó un segundo despegue: mecanización, cultivos industriales, una cooperativa agrícola con el olivar como base, barriadas de trazado cuadricular y la instalación de las redes de agua, alcantarillado y alumbrado público. A finales de los noventa, Pilas fue considerada Capital Mundial de la Aceituna de Mesa.