Los toques rocieros de gaita y tamboril
El tamborilero, que toca a la vez la gaita y el tamboril, marca el paso de las hermandades en el camino del Rocío. Uno de los momentos en que más se le escucha es el paso por Villamanrique de la Condesa, puerta de la «Raya Real», el camino de arena hacia la aldea.
Las recepciones a las hermandades en Villamanrique empezaron hacia el siglo XVII y se oficializaron en 1813 con la de Triana. Desde el martes anterior a Pentecostés pasan más de sesenta hermandades en menos de cuatro días. Cada una anuncia su llegada con un cohete, avanza al ritmo de sus tamborileros hasta la iglesia de Santa María Magdalena, donde la recibe la hermandad manriqueña, y allí reza, canta sevillanas y, si puede, «sube los porches»: la carreta sube la escalinata y los bueyes inclinan la testuz en señal de respeto.
Por la noche, en la Dehesa Boyal, las hermandades acampan en semicírculo alrededor de su simpecado entre cantes, bailes y fogatas. A la vuelta, una docena de ellas repite el saludo.
Recogido en el Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía del IAPH, que documenta las tradiciones vivas de cada pueblo. No es una protección legal como la de un Bien de Interés Cultural.
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