El bordado de mantones
El mantón de Manila nació en China y llegaba a Europa a través del puerto filipino de Manila, decorado con flores, aves y escenas de corte y sin flecos: los flecos se añadieron después, en España. La industria española arrancó en el siglo XVII imitando los diseños asiáticos y vivió su gran momento en el siglo XIX, cuando el mantón se convirtió en prenda de lujo para amplias capas de la sociedad.
El trabajo está repartido: los mantones se bordan a mano en pueblos como Carrión de los Céspedes, Villamanrique de la Condesa, Pilas y Villanueva del Río y Minas, y los flecos y el enrejado se ponen solo en Cantillana. Durante mucho tiempo, grandes firmas repartían la seda y recogían el trabajo; en Carrión hubo talleres hasta mediados de los años ochenta, donde las «maestras» enseñaban a las aprendices, y muchas mujeres bordaban además en casa.
El oficio decayó desde los años treinta del siglo XX y vivió su peor crisis entre los sesenta y principios de los noventa, pero se ha recuperado como complemento de moda, sobre todo flamenca.
Recogido en el Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía del IAPH, que documenta las tradiciones vivas de cada pueblo. No es una protección legal como la de un Bien de Interés Cultural.
En 3 pueblos
Mira qué más pasó en cada uno ese año, en su línea del tiempo.
Verlo en la línea del tiempo de la comarca